Pintar Mandalas, el encuentro con uno mismo

 

Pintar un mandala es una forma sencilla de propiciar un encuentro con nuestro mundo interior.

Esta fusión del arte oriental y la meditación nos conduce a través de su estructura circular entorno a un punto central, hacia el inconsciente, donde muchas de nuestras emociones y sentimientos pueden permanecer profundamente aletargadas.

Pintar mandalas se convierte en un ejercicio creativo muy beneficioso para el auto-conocimiento y nos invita a realizar un viaje personal muy saludable.

El trabajo con mandalas despierta nuestros sentidos y produce un fecto de relajación y paz capaz de conseguir que nuestro mundo interior y estado de ánimo se vea reflejado directamente en los colores que elegimos.

Esta práctica resulta enriquecedora ya que como ejercicio meditativo, nos ayuda a derribar los muros del inconsciente encontrando en el propio ritmo, una saludable fórmula para propiciar la reconciliación de todas aquellas emociones que se mantienen silenciadas en el mundo interno.

Pintar mandalas es una actividad puramente creativa que es capaz de conectarnos con nuestra naturaleza más íntima y su infinito potencial.

Descubrimos a través de este entretenido trabajo un nuevo punto de vista, una fuente de recursos que emerge mientras dejamos volar nuestra imaginación, y cuyo efecto inmediato es un positivo cambio de percepción hacia la realidad que nos rodea.

Este nuevo punto de vista, estimulado por la pintura de mandalas desarrolla nuestra concentración e incide en nuestros pensamientos lógicos regulando los procesos psíquicos para conseguir un perfecto equilibrio emocional.

Los mandalas y su forma circular son un reflejo de nuestra propia vida, y nos permiten iniciar un transformador recorrido, a través de sus colores y formas, que de manera subjetiva y simbólica termina convirtiéndose en un recorrido del propio universo interior.

Este trabajo, resulta mucho más efectivo si durante el proceso creativo añadimos el acto consciente de la respiración, que nos procurará el estado de relajación óptimo para sacar el máximo partido al ejercicio.

Comenzar a pintar el mandala desde el centro, prestando atención a nuestras preferencias por las formas y tonalidades, conseguirá que nuestro mundo interior emerja.

De este modo, todo aquello que llevamos dentros se convertirá en un punto de partida para la introspección y podremos corregir, modificar o darle forma mientras se vaya expandiendo hacia la periferia del circulo.

Si por el contrario es la realidad cotidiana la que nos está bloqueando, haciéndonos sentir la falta de fuerza y energía podremos empezar el mandala a la inversa.

Comenzando el trabajo desde el exterior, nos iremos aproximando al centro en busca de la fuerza interior, que será capaz de energizar y transformar los pensamientos tóxicos, nutriéndonos de estímulos positivos.

El encuentro relajado con un mismo es una fuente de bienestar natural a la que todos tenemos acceso.

Pintar mandalas es un camino sencillo con el que podemos aproximarnos y rentabilizar un mundo de recursos creativos consiguiendo el equilibrio emocional y una nueva visión de nosotros mismos capaz de inspirar en nuestra vida una beneficiosa y positiva actitud.

Imagen: Todo terapias

Escrito por Anabel el 23 septiembre, 2011 | 2 comentarios
Etiquetas: , , , Cuerpo y mente

Mónica | 7 de junio de 2012 | 4:52 pm

Hola, me pueden informar si el mandala lo tenemos que dibujar nosotros o si se pueden pintar los que podemos bajar de internet ya impresos?
Gracias

Anabel | 12 de junio de 2012 | 2:35 pm

Hola Mónica, puedes hacer lo que prefieras, crearlos tu misma o pintar los que descargues de internet.
Si te inicias en este enriquecedor arte, mejor empieza eligiendo mandalas por los que te sientas atraida, y recuerda empezar a pintarlos desde el centro hacia fuera, para exteriorizar todo tu potencial.
Más adelante el ejercicio es mucho más completo si los dibujas tú misma.

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