Mandalas y meditación


 
Históricamente a los mandalas se les han atribuido propiedades curativas e incluso mágicas. La idea de que la contemplación meditativa conduce al auto-conocimiento y a un profundo bienestar y equilibrio no es herencia únicamente de las técnicas del lejano Oriente.

Desde la la antigüedad clásica tambien ha sido recogida y practicada por la cultura cristiano-osccidental. En los conventos y los monasterios la práctica del silencio o recogimiento espiritual ha sido desde siempre un elemento clave para los objetivos religiosos de alcanzar un estado de conciencia espiritual superior.

La meditación con mandalas, una práctica genuinamente budista, añade a la tradicional instrospección occidental un elemento clave para que el proceso meditativo se convierta en una herramienta realmente poderosa y estimulante para quien se sumerge en ella.

La creatividad se convierte aquí en compañera indispensable del silencio interior, desarrollando una enriquecedora simbiosis muy beneficiosa para la salud integral.

Contemplar o pintar un mandala libera en nuestro interior un sinfín de energías sanadoras que nos abren las puertas del inconsciente ayudándonos a reconocer las causas y los efectos de todo aquello que nuestra psique mantiene aletargado u oculto.

Este proceso creativo es estimulante en todos los sentidos y conduce a una transformación paulatina de nuestra percepción ayudándonos a alcanzar una madurez intelectual y emocional que revela de forma natural el modo de vivir en perfecta armonía.

La utilización de mandalas en la meditación, independientemente de cuál sea la técnica que elijamos para llegar a escuchar lo más profundo de nuestra voz interior, desarrolla en nosotros la capacidad de trabajar intuitivamente.

La intuición que se desata durante este proceso artístico-meditativo es capaz de derribar por completo el muro que se levanta entre nuestro consciente y nuestro inconsciente y nos permite reconocer los pensamientos, emociones y patrones que estan limitando o determinando nuestro estado y nuestras relaciones en la vida cotidiana.

Este reconocimiento profundo de nosotros mismos será el verdadero motor que nos permitirá sanar o reorientar todo aquello que desconocíamos o que hemos estado ignorando. La intuición meditativa y creativa desterrará todo impedimento para el verdadero crecimiento y equilibrio.

Liberará de todo bloqueo y limitará nuestra sabiduría interior cuya naturaleza objetiva es el bienestar y la felicidad.

imagen: blogsdelagente.com

Escrito por Anabel el 8 agosto, 2011 | 1 comentario
Etiquetas: , , , Cuerpo y mente

Mandalas y meditación http://p.lir.es/tk1I8

Déjanos tu comentario