Adaptación sensorial

Seguro que estas dos situaciones te resultan familiares:

  1. Al tirarte a la piscina, te quejas de lo fría que está el agua. Pero poco tiempo después animas a tus amigos a que te acompañen diciéndoles: “¡Venga, que el agua está buenísima!”.
  2. Estás en casa tranquilamente y te pones a leer. De pronto, oyes que en la calle comienzan a hacer obras. Aunque te molesta muchísimo y te mete dolor de cabeza, al cabo de un rato estás abstraído con tu libro, sin acordarte siquiera del ruido.

Éstos son ejemplos que ilustran el fenómeno de la adaptación sensorial, esto es, la disminución de la sensibilidad ante un estímulo constante.

Tras una exposición constante a un estímulo, la frecuencia de excitación de las células nerviosas disminuye. Nuestros receptores sensoriales están alerta ante la novedad; si se les aburre con repeticiones, liberan nuestra atención para que podamos ocuparnos de cosas más importantes.

Este fenómeno confirma algo muy importante: no percibimos el mundo exactamente como es, sino como nos resulta útil percibirlo.

“Necesitamos sobre todo saber acerca de los cambios; nadie desea ni necesita que se le recuerde dieciséis horas por día que lleva los zapatos puestos”. David Hubel, neurocientífico (1979).

Imagen: Sensaciones cotidianas.

Escrito por Ales el 25 marzo, 2011 | 1 comentario
Etiquetas: , , , Cuerpo y mente

Sanamente.com (@sanamente) (@sanamente) | 25 de marzo de 2011 | 1:13 am

Nueva Entrada: Adaptación sensorial http://sanamente.com/adaptacion-sensorial/

Déjanos tu comentario